Sólo el 3% de los edificios de Lleida son totalmente accesibles: una realidad que no podemos ignorar
06/05/2026

Salir de casa es, para la mayoría de personas, un gesto cotidiano y automático. Pero para muchas personas con movilidad reducida, este simple acto puede convertirse en una auténtica carrera de obstáculos. El primer Barómetro de la Accesibilidad elaborado por la Fundación Mutua de Propietarios ha puesto cifras a una preocupante realidad: sólo el 3% de los edificios residenciales de Lleida son totalmente accesibles para las personas con movilidad reducida.
Un dato especialmente significativo si tenemos en cuenta que nuestra sociedad cada vez es más envejecida y que cualquier persona, en algún momento de su vida, puede ver limitada su movilidad de forma temporal o permanente.
Aunque salir de casa parezca un acto cotidiano, para las más de 340 mil personas con movilidad reducida que viven en Cataluña resulta un desafío, acondicionado por escalones, puertas imposibles o ascensores poco adaptados o inexistentes. Únicamente el 3% de los cerca de 1,1 millones de edificios residenciales en Cataluña —unos 35.000— ofrecen un recorrido completamente accesible desde la calle hasta la puerta de la vivienda para una persona en silla de ruedas —un porcentaje que se mantiene en el 3% en Barcelona y Lleida, se eleva hasta el 4% en Girona y cae al 7%, valores que alcanzan el 99% en Tarragona y se sitúan en el 97% en Barcelona y Lleida y en el 96% en Girona.
Así lo revela la primera edición del Barómetro de la Accesibilidad de la Fundación Mutua de Propietarios, un informe de carácter anual que, partiendo de estudios históricos y actuales realizados por la entidad, nace con la vocación de convertirse en un barómetro de referencia para medir la evolución de la accesibilidad en los edificios de viviendas y de su impacto.
Presentado con motivo del Día Europeo de la Vida Independiente, que reivindica el derecho de las personas con discapacidad a vivir de forma autónoma para participar plenamente en la sociedad, el primer Barómetro de la Accesibilidad analiza el recorrido desde la calle a la vivienda para mostrar que las barreras arquitectónicas se inician incluso antes de entrar. Dos de cada tres edificios (70%) no son accesibles desde la calle en el portal y, en el 48% de los casos, el motivo es un simple escalón. Esta falta de accesibilidad es mayor en Tarragona (73%) y en Barcelona (71%), seguida de Lleida (67%) y Girona (66%), que registra el porcentaje más bajo. Además, en las ocasiones en las que existe una rampa, es frecuente que no cumpla su función, ya que un 40% no dispone de barandilla.
Una vez situados en el portal de acceso al edificio, el 61% de las fincas no son accesibles. La situación es especialmente acusada en Tarragona, donde el porcentaje se eleva hasta el 66%, seguida de Barcelona y Lleida (62%), mientras que Girona registra un nivel inferior (54%) y, por tanto, una mayor accesibilidad relativa.Aunque las puertas de entrada son generalmente anchas (89%), en casi la mitad de los casos (47%) no se sostienen solas o se cierran lentamente, y un tercio presenta dificultades de apertura por su peso (30%). Además, sólo un 42% de los porteros automáticos están a la altura de una persona en silla de ruedas y, una vez dentro, rutinas como recoger el correo se convierten también en un problema, ya que tres de cada cinco buzones son inaccesibles.
Pero la carrera de obstáculos para llegar a la vivienda sigue. Si el edificio dispone de ascensor -inexistente en el 23% de las fincas catalanas-, acceder no está garantizado: el 43% cuenta con un desnivel que no se salva adecuadamente. La ausencia de ascensor es más elevada en Girona (32%), seguida de Barcelona y Tarragona (24%) y, a bastante distancia, de Lleida (13%). Y, en su interior, las dificultades continúan: puertas pesadas o difíciles de abrir (87%), botones demasiado altos (85%), tiempo de cierre insuficiente (83%) o falta de espacio (78%) son sólo algunas de las contingencias a superar. Por eso, el informe señala que el 64% de los ascensores no cumple los criterios de accesibilidad física para su uso en silla de ruedas. Y finalmente, en el caso de optar por las escaleras, tampoco se posicionan como una alternativa viable para las personas con movilidad reducida, ya que tres de cada cinco no disponen de barandillas a ambos lados.
Escaleras, portales y barreras que limitan la vida cotidiana
El estudio revela que el 67% de los edificios de Lleida presentan barreras desde el acceso exterior, principalmente por la presencia de escalones.
Pero los obstáculos no terminan aquí.
Una vez dentro del edificio, el 62% de los portales, zonas comunes y accesos siguen sin estar correctamente adaptados. Puertas demasiado pesadas, porteros automáticos fuera del alcance de una persona en silla de ruedas o buzones inaccesibles forman parte del día a día de muchas personas.
Incluso en aquellos edificios con rampas o ascensores, a menudo estas soluciones no cumplen los requisitos mínimos de accesibilidad:
- Rampas sin barandillas
- Ascensores con desniveles
- Espacios interiores insuficientes
- Botones demasiado altos
- Tiempo de cierre demasiado rápido
Barreras aparentemente pequeñas que pueden convertirse en insalvables.
Adaptar los espacios es invertir en futuro
El estudio también pone de manifiesto un dato preocupante: el 83% de los edificios no han hecho ninguna mejora de accesibilidad en los últimos dos años y el 58% (Lleida) no prevé realizarlos a corto plazo.
Aún hoy, muchas comunidades de propietarios consideran las reformas de accesibilidad un gasto innecesario o una necesidad «otras».
La realidad es muy diferente.
La accesibilidad nos beneficia a todos:
- Personas mayores
- Familias con cochecitos infantiles
- Personas con lesiones temporales
- Personas con discapacidad
- Profesionales sanitarios y cuidadores
Aspectos tan sencillos como:
- Instalar una rampa
- Colocar barandillas
- Automatizar puertas
- Eliminar desniveles
- Adaptar baños y accesos
- Mejorar ascensores
pueden transformar completamente la vida de muchas personas.
Una responsabilidad colectiva
¿Somos conscientes de la falta de accesibilidad de nuestro edificio? El primer Barómetro de la Accesibilidad de la Fundación Mutua de Propietarios identifica una brecha en la percepción de la accesibilidad del edificio. Los catalanes que no tienen problemas de movilidad la puntúan con un 6,9, pero si se califica desde la perspectiva de quienes sí tienen, la valoración desciende hasta el 5,3. Esta percepción también varía en función del territorio: entre las personas sin dificultades de movilidad, la mejor puntuación se registra en Lleida (7,3), seguida de Tarragona (6,9), Barcelona (6,8) y Girona (6,5), que presenta la valoración más baja; mientras que entre las personas con dificultades de movilidad, Lleida vuelve a situarse en cabeza (6,2), seguida de Tarragona (5,3), Girona (5,1) y Barcelona (5), que registra la puntuación más baja.
Desde Dissalud queremos sumarnos a las reivindicaciones de todas las personas y colectivos que trabajan por una sociedad más accesible, inclusiva y consciente.
Necesitamos más sensibilización social, mayor implicación institucional y mayor compromiso colectivo. Pero, sobre todo, necesitamos entender que la accesibilidad no es un privilegio: es un derecho.
Mejorar esta situación es responsabilidad de todos. Porque una sociedad accesible es una sociedad más humana.
La accesibilidad no es sólo una cuestión arquitectónica
Cuando hablamos de accesibilidad, no sólo hablamos de movilidad física. También hablamos de autonomía, dignidad, inclusión y calidad de vida.
En Dissalud ortopedia y productos de apoyo trabajamos cada día con personas que conviven con estas dificultades. Personas mayores, usuarios de andadores, sillas de ruedas, scooters u otras ayudas técnicas que, con demasiada frecuencia, se encuentran con entornos que no están pensados para ellas.
Una silla de ruedas de última generación no resuelve el problema si una persona no puede atravesar el portal de su casa.
Un andador o rollator puede aportar seguridad y autonomía, pero de a poco sirve si hay escaleras imposibles de superar o puertas que no se pueden abrir sin ayuda.

